
¿Por qué sometemos a los calentadores de baño a pruebas de “tortura por vapor”?
Seamos honestos: el baño es un verdadero infierno para los aparatos electrónicos. Un minuto hace frío extremo, y al siguiente, cuando se enciende la ducha, toda la habitación se llena de vapor. Luego, el calentador comienza a generar calor intenso. Este cambio constante entre condiciones húmedas y frías y condiciones extremadamente calientes es exactamente lo que destruye la mayoría de las lámparas infrarrojas. Si la calidad de fabricación no es óptima, eso puede causar óxido, corrosión y, en última instancia, que la lámpara deje de funcionar.
El enemigo invisible
Lo cierto es que la humedad no se queda solo en la superficie. Se cuela dentro del aparato. El vapor de agua encuentra las menores grietas en los sellos y se acumula sobre los contactos eléctricos y el revestimiento de cuarzo. Una vez dentro de la base de la lámpara, comienza a dañar los electrodos. No queremos descubrir esto después de haber instalado la lámpara en la pared del cliente. Por eso, utilizamos pruebas de envejecimiento bajo condiciones de humedad y calor. Básicamente, colocamos los calentadores en una cámara de vapor y simulamos años de humedad en el baño en tan solo unas semanas. Los sometemos a estrés hasta que fallan, para ver dónde fallan los sellos o los conectores.
Lo importante son los sellos
Utilizamos vidrio de cuarzo de alta pureza, ya que puede soportar el calor sin agrietarse. Pero lo que realmente causa problemas no es el vidrio, sino las conexiones. Si el sello entre el tubo de cuarzo y la tapa metálica no es perfecto, la humedad llegará al filamento. Eso significa la muerte de la lámpara: se oxida casi al instante, y su vida útil disminuye drásticamente. Nuestras pruebas aseguran que los sellantes y las conexiones sigan funcionando bien incluso en condiciones húmedas.
Encontrar el equilibrio ideal
Siempre existe un equilibrio difícil entre la potencia del aparato y su durabilidad. Las lámparas de alta potencia son buenas porque se calientan rápidamente. Pero ese calor repentino hace que los materiales se expandan rápidamente. Cuando se combina ese estrés mecánico con una habitación húmeda, los conectores se dañan. Podría haber una lámpara que se caliente al instante, pero podría romperse después de seis meses. Preferimos que la lámpara se caliente más lentamente, siempre y cuando pueda funcionar durante años. No apostamos al azar. Probamos. Porque lo último que queremos es que haya un calentador defectuoso instalado en la pared del baño.